
el hecho de andar introduce un ritmo: el cuerpo avanza, la mirada se adapta, se centra y se dispersa alternativamente sin esfuerzo
la observación deja de ser fija y se vuelve fragmentada , ligada al paso, no hay una imagen única, sino una sucesión de pequeñas percepciones, un cambio de luz, un canto breve, una forma que aparece y desaparece
y en ese movimiento algo se reorganiza, los pensamientos se vuelven ligeros, menos insistentes, el cuerpo ocupa todo el presente, avanza, respira, mira, percibe
y al andar, ¿qué queda en nosotros de la naturaleza cuando la observamos ?
lo que queda es una sensación de ajuste, como si durante ese tiempo hubiéramos dejado de imponer ritmo a las cosas y nos hubiéramos acompasado con el de la naturaleza, el que ya estaba ahí, el ritmo natural de la vida
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