la tierra hozada se abre en surcos y agujeros bajo la copa de las encinas, los jabalíes compartirán el manjar de las bellotas con las grullas que con sus tropeteos despertarán la quietud de las mañanas entre escarchadas y neblinosas…

la tierra hozada se abre en surcos y agujeros bajo la copa de las encinas, los jabalíes compartirán el manjar de las bellotas con las grullas que con sus tropeteos despertarán la quietud de las mañanas entre escarchadas y neblinosas…
círculos grandes o pequeños, no importa dónde aparezcan y de qué material estén hechos, todos tienen inscrito dentro de ellos el número mágico, el número sagrado de los antiguos, la divina proporción entre la circunferencia y su diámetro,el número Pi,…
estaba entre cascotes de una obra y basura, arrancada y seca, sola, no había ninguna más y la rescatamos ahora está en un jarrón de mi estudio, adoptada, y sus brácteas tejidas con hilos plateados me recuerdan que es posible…
parece que están deseosas de ser fotografiadas, entran en foco como dándose codazos y salen de él por su ansia irrefrenable de protagonismo sólo unas cuantas serán las elegidas, la últimas serán las primeras especie: cápsulas secas de amapola…
sobre el suelo se agolpan la nueces caídas de la temporada pasada, nadie las recogió, tampoco las del año anterior, quién sabe desde cuándo, las que están a punto de madurar las contemplan, seguirán su misma suerte la huerta también…
en el camino aún se puede apreciar destellos de primavera, las temperaturas amables y las lluvias caídas hacen que las plantas de estramonio sientan mover la savia, una nueva vida a inicio del otoño como apartar la nostalgia por los pasados…
los tallos florecidos y maduros de los hinojos festejan el otoño, se alinean en los caminos como pasillos de bienvenida perfumados de paja húmeda, tierra mojada y anís y con la ya fresca brisa de la mañana, la suave luz…
si esperas que me acerque para que los ganchos de tus frutos me los lleve prendidos y los transporte gratis a otro lugar, cómo es que pones unas enormes espinas trífidas y afiladas para defenderte de los que se acercan…
paisajes de nieblas de ida y vuelta, bosques antiguos y mágicos, huertas cuidadas y abandonadas, lluvias vivificantes y melancólicas, gentes luchadoras y añorantes es la piel de Galicia que se desprende y se adhiere al alma de los caminantes …
la niebla aparece a girones, sube ladera arriba poco a poco como para avisarte de que te va a hacer desaparecer, como si disolviera lentamente lo que toca y en un instante te sientes sola, desasistida, indefensa es una delicada…