la primavera llega sin apresurarse, cada forma de vida responde al momento que le corresponde
los primeros brotes son pequeños, discretos, pero anuncian un proceso imparable que continuará durante semanas y esta transformación gradual muestra cómo los cambios importantes rara vez ocurren de golpe, más bien se despliegan en movimientos suaves, casi invisibles al principio, que con el tiempo revelan una renovación completa
la vida se desarrolla en un estado permanente de cambio, florece, madura, se recoge y vuelve a empezar, ciclos en los que nosotros también nos hallamos, etapas de quietud y repliegue interior, seguidos de expansión y vitalidad
la vida es cambio continuo, crecimiento que surge sin esfuerzo y renovación que sigue su propio ritmo
ref: 21
los restos marinos habían quedado varados entre los cantos rodados después de las fuertes olas, como si el mar hubiera dejado, sin prisa ni intención aparente, un pequeño inventario de su paso
todo estaba allí solo por un momento, la próxima marea probablemente se llevaría parte de esos restos y traerían otros distintos, nada estaba fijado, nada estaba hecho para permanecer y, sin embargo, en ese instante preciso todo parecía completo tal y como estaba
bastaba con mirar la escena y dejar que ese breve equilibrio existiera antes de disolverse otra vez en el movimiento del mar
ref: 20
los pétalos, abiertos como pequeños vestidos extendidos, ensayan el inicio de una danza que se despliega poco, al principio de una forma contenida, a su propio ritmo, sin prisa
cada forma es transitoria, cada flor contiene la siguiente y la flor desplegada completamente no es su estado final sino un instante al que seguirá el inicio de otro estado, el de maduración
el capullo no se apresura, deja que las cosas sucedan, la armonía no se fuerza
ref: 19
no se aferran al tallo que las sostuvo, tampoco anticipan el lugar donde caerán, simplemente están en tránsito
su forma está diseñada para no resistirse al aire, confían en el flujo natural de las cosas
es la belleza de soltar, de comprender que el movimiento no siempre requiere voluntad, que a veces avanzar es simplemente dejarse llevar
esperar se ha convertido en una anomalía, nuestra relación con el tiempo en nuestra sociedad esta alterado por las prisas del deseo inmediato y con ello nuestra paciencia se atrofia
esta foto la he ido formando a lo largo de varios días, de vez en cuando entraba en la habitación, colocaba algunos fragmentos, miraba directamente o a través de la cámara, modificaba, quitaba, añadía, lo dejaba en pausa y volvía de nuevo pasado un tiempo
puede parecer un proceso lento pero la inmediatez a veces puede arruinar el resultado porque elimina el tiempo de maduración
ese tiempo de espera es muy importante en el proceso paciente de su construcción y es que el intervalo entre el deseo y el resultado es el lugar donde las cosas ocurren, en ese tiempo las ideas van tomando cuerpo y al final el resultado puede ser distinto del inicial proyectado, porque la espera enseña, transforma y de alguna forma te prepara para acoger lo inesperado
ref: 17
los fragmentos de hojas secas del plátano de sombra que en otro contexto podrían considerarse como restos o residuos, aquí adquieren otra lectura
lo similar revela la diversidad, lo que estaba disperso se ordena, lo que parecía insignificante encuentra su lugar
ref: 16 círculos
el solsticio no celebra que el día crece, sino el momento exacto en que la oscuridad deja de avanzar
la luz no vence a las tinieblas sino que emerge de ellas, poco a poco, creciendo dentro de la noche misma, en un instante casi imperceptible
un gesto cósmico paciente, constante y silencioso
ref:15
estas hojas de sauce están plegadas… o han sido cortadas y reorganizadas ?
la X puede indicar error pero también incógnita, parece una cosa y la contraria, no te fíes de la primera impresión
es un juego para que mires dos veces, en realidad no importa cuál sea la respuesta correcta, lo que busco es el instante de duda, ese lugar donde lo que creemos ver se tambalea y deja paso a la curiosidad
ref: 14
a primera vista, el amarillo que recorre los márgenes de las hojas de ginkgo podría confundirse con un destello, como si la luz del sol jugara sobre su superficie, atrapada entre las fibras que aún conservan el verdor del verano, pero en realidad es la materia que brilla antes de transformarse
cada fotón que durante meses las tocó se encuentra de algún modo en su memoria, en esos bordes que se iluminan como si el sol aún las rozara
ref: 13
clasificar, comparar, medir
paciencia, atención, observación, contemplación
durante casi una hora intento una alineación precisa, busco pacientemente la simetría, pero cada tallo conserva variaciones, una curva mínima, un tono distinto, una imperfección, que rompen la rigidez y recuerdan que la naturaleza nunca se repite del todo
ref: 12





